CADILLAC RECORDS cuenta el surgimiento del sello discográfico Chess Records y sus artistas. En esta historia de sexo, violencia, competencia y rock & roll ambientada en los años 50 en Chicago, el filme sigue las excitantes aunque turbulentas vidas de algunas de las grandes leyendas de la música de Estados Unidos. En ella tendremos la oportunidad de ver a la espectacular Beyoncé Knowles (también productora ejecutiva del film) interpretando a la maravillosa y atormentada cantante de blues, Etta James.
La historia de cómo el blues se hizo popular y dio a luz al rock & roll comienza en un lúgubre bar en la violenta zona sur de Chicago en 1947, donde un joven inmigrante polaco y propietario del bar, Leonard Chess (ganador del Oscar Adrien Brody), contrata al talentoso pero indisciplinado conjunto de blues que incluye al tranquilo y amable prodigio de la guitarra Muddy Waters (Jeffrey Wright) y al impulsivo y llamativo Little Walter (Columbus Short) en la armónica. Fascinado por el sonido de la música, y dispuesto a aprovecharse del floreciente negocio discográfico, Chess organiza una sesión de grabación para Waters. Las primeras grabaciones de Waters comienzan a ascender en las listas de R&B (rhythm & blues) que comienzan a recibir interpretaciones más intensas.
Chess Records, y Howlin’ Wolf (Eamonn Walker), un cantante orgulloso e intenso de blues que desarrolla una creciente rivalidad musical con Muddy.
Pero no es hasta el año 1955 que la familia artística de Chess “cruza” y entra en la música comercial (“blanca”) de Estados Unidos con un joven delgado de San Louis llamado Chuck Berry (Mos Def), que con su andar dinámico y frívolo, sus melodías pegadizas y con un matiz country marcan el nacimiento del rock & roll. Cuando Berry es arrestado y puesto en prisión en el punto más alto de su carrera, Chess encuentra a otra talentosa intérprete con la que seguir en la música comercial, la cantante Etta James (Beyoncé Knowles), una joven mujer con cicatrices emocionales cuya vulnerabilidad tienta la lealtad y la preocupación de Chess en forma inesperada.
A medida que el rock & roll se hace más popular, los artistas de Chess son admirados por toda una nueva generación de artistas, y cada uno de ellos ha ganado y perdido una pequeña fortuna en bebida, mujeres y viviendo la vida. Sus adicciones comienzan a cobrarse el precio. Pero aunque la tragedia se cierna sobre ellos, su música y espíritu se mantiene fuerte: y cuando la brisa de los años sesenta se lleva a Leonard Chess fuera del negocio discográfico, el blues sobrevive.
“Los blancos son capaces de oír blues, pero no tienen ni idea de dónde viene”
Ma Rainey, cantante de blues, 1886-1939
LA HISTORIA DE CHESS RECORDS
Leonard y Phil Chess eran dos hermanos nacidos en Polonia que emigraron a Chicago, donde abrieron el club nocturno Macamba en la parte sur de la ciudad. Fascinados por la música interpretada por los músicos negros, en 1947 los hermanos Chess invirtieron en un pequeño sello discográfico llamado Aristocrat Records, con planes de grabar y distribuir música de Muddy Waters.
Para el año 1950, los hermanos se hicieron cargo de la discográfica y la rebautizaron con el nombre de Chess Records.
Uno de los primeros lanzamientos de Chess Records fue la canción “Rollin’ Stone” de Muddy Waters, canción que una década más tarde inspirará el nombre del grupo de rock británico. Dos compañeros de la banda de Waters también se convirtieron en artistas de éxito: el guitarrista Jimmy Rogers, que tuvo éxitos como “That’s All Right” y “Ludella”, y el intérprete de armónica Little Walter Jacobs, cuyas interpretaciones amplificadas se pueden escuchar en canciones como “My Babe” y “Mean Old World” (y en éxitos de Waters como “I’m Your Hoochie Coochie Man”).
Con Phil Chess trabajando como productor e ingeniero y el cantautor Willie Dixon componiendo la mayoría de las canciones, Chess Records y sus sellos subsidiarios se convirtieron en la fuente más importante de distribución de blues. Con la ayuda y el consejo del legendario productor Sam Phillips, Leonard Chess recorrió todo el sur de los Estados Unidos en busca de músicos negro que pudieran convertirse en artistas de Chess. Una de las recomendaciones de Phillips fue el cantante Howlin’ Wolf, que obtuvo un éxito inmediato con “Smokestack Lightnin’” acompañado con el muy talentoso guitarrista Hubert Sumlin. Otros legendarios artistas del blues que grabaron en Chess en los años 50 incluyen a Big Bill Broonzy, John Lee Hooker, Joe Williams, Memphis Slim, Bobby Bland, Sonny Boy Williamson, y Bo Diddley.
En 1955, deseando encontrar un sonido que fusionara otros estilos para poder entrar en la música más comercial, Chess fichó a Chuck Berry (a instancias de Muddy Waters). Con un matiz countrie, estilo rockabilly y una vigorosa presencia en el escenario, Berry introdujo el rock & roll a la nación con su primer single con Chess “Maybelline”.
Durante los años 60, Chess continuó grabando con artistas ya establecidos del blues y también con jóvenes intérpretes como Buddy Guy y Otis Rush. La cantante Etta James, grabando para Argo (una subsidiaria de Chess), saltó al estrellato nacional en 1961 con sus éxito “At Last” y “Trust in Me”. Cuando una nueva generación de estrellas musicales pasó al frente, los artistas de Chess Records fueron inmortalizados como dioses del rock. Los Rolling Stones incluso escribieron una canción acerca de los estudios Chess Recording, “2120 S. Michigan Avenue”. En 1969, Phil y Leonard Chess vendieron el sello a un grupo de Nueva York que continuó con la producción de trabajos de los artistas de Chess hasta 1975. Después de que el sello se viniera abajo, los clásicos de Chess no estuvieron disponibles hasta 1985, cuando MCA compró el catálogo y comenzó a lanzar los álbumes restaurados y remasterizados para las nuevas generaciones de fans.
Fuente: Informativos net / Espectadores Net
Mas datos:
Cadillac records es en realidad una película biográfica sobre el fundador de Chess, la discográfica de Chicago, que hasta su venta, en 1969, por seis millones y medio de dólares, fue la independiente del blues. Estos son algunos de los nombres que convirtieron su nombre en un mito.
LEONARD CHESS. Adrien Brody interpreta al fundador de Chess Records, un judío polaco que llegó a Chicago en 1928 con su hermano Philip y que, según su biografía oficial, “se dedicó al negocio del licor” (La ley seca estuvo en vigor hasta 1933). En los años cuarenta era dueño de varios bares, entre ellos el Macomba, un nightclub en el que actuaban muchos músicos de blues venidos de zonas rurales. Con ellos nace Aristocrat Records, que en 1950 pasaría a llamarse Chess. Es la época del rock and roll y del rythmn and blues, músicas demasiado raciales para las grandes, lo que dejaba un hueco para independientes. Leonard lo vió claro. Él fichó a Muddy Waters, John Lee Hooker, Bo Didley, Willie Dixon...
CHUCK BERRY. Mos Def, el compañero de correrías de Jack Black en Rebobine, por favor —que parece estar cada vez más alejado del hip-hop y más metido en Hollywood–, fue el elegido para el papel de Berry. Cuentan que el cantante y guitarrista fue recomendado a Chess por Muddy Waters. Los hermanos vieron en él a un personaje con tal carisma que no podría ser imitado por artistas blancos en esas versiones domesticadas que las discográficas grandes usaban para atraer al público masivo. Entre los temas que grabó para el sello están Roll over Beethoven, Johnny B. Goode, Sweet little sixteen, Rock and roll music Él es la definición del rock and roll.
HOWLIN’ WOLF. El descubridor de Howlin’ Wolf, cuando era un granjero de más de 100 kilos llamado Chester Burnette, fue Sam Philips. Pero quien luego sería manager de Elvis aún no tenía sello propio, así que llegó a un acuerdo con los hermanos Chess. Wolf pronto se convertiría en un artista esencial del sello. Para definir la influencia del bluesman en el rock de los sesenta y setenta basta con mencionar a sus admiradores: Jimi Hendrix comenzó su concierto en Monterrey con uno de sus temas. Y entre sus fans confesos están Rolling Stones, Eric Clapton, The Doors, Fleetwood Mac o Creedence Clearwater Revival. En la película su papel lo interpreta Eamonn Walker, un actor británico, al parecer, salido del teatro y de la televisión.
ETTA JAMES. “La gran Beyoncé… No puedo soportar a Beyoncé. Ella no pinta nada ahí. Cantando en el gran día del presidente mi canción, la que yo he interpretado siempre’’. A juzgar por estas palabras, dichas por la menuda cantante en un concierto en Canadá, a Etta James no le cae nada bien su álter ego en la pantalla. Claro que siempre fue conocida por su carácter. Y con 70 años sigue siendo esa chica dura —“arrogante”, se autodefinía ella— que consiguió sobrevivir en un mundo de hombres. Durante los sesenta ella fue la gran estrella de Chess. Leonard Chess le construyó un repertorio a medida que iba de la balada orquestal al soul más festivo, pasando por el sangrante blues, que había mamado desde pequeña.














