Había nacido el 23 de setiembre de 1930. A los 6 años ya se había quedado ciego. Hizo más de 60 álbumes e influyó en varias generaciones de músicos.
Acaba de morir Ray Charles, uno de los mejores cantantes norteamericanos y un músico que acercó la esencia del soul al country, al jazz, al rock y a cualquier otro estilo musical que abordó a lo largo de su vida. El músico murió ayer en su casa de Beverly Hills, en California, como consecuencia de una complicación hepática.
Como cantante, pianista, compositor y productor, Charles reformuló la música norteamericana. Fue un pianista extraordinario, pero esta cualidad se vio inevitablemente opacada por su voz, fuerte, impura e impredecible. Aún en los primeros años, sonaba como una voz experimentada, de alguien que había visto todas las esperanzas y locuras de la humanidad. Charles podía sonar suave o crudo, feliz o desolado, despreocupado o lloroso, terrenal o devoto. Podía conjugar la exaltación, la pena y la determinación en una sola frase.
En los años 50, Charles se convirtió en un arquitecto de la música soul. Pero, enseguida, rompió con cualquier categoría. Hizo más de 60 álbumes y su influencia resuena a través de generaciones de cantantes de rock y de soul.
Ray Charles Robinson nació el 23 de septiembre de 1930. A los 5 años, empezó a perder la vista, tal vez debido a un glaucoma, y a los 6 años ya estaba completamente ciego. En ese momento, empezó a tomar clases de piano e incursionó en el gospel en la Iglesia Bautista Shiloh y en los blues rurales de la mano de músicos como Tampa Red.
Mientras asistía a una escuela para sordos y ciegos entre 1937 y 1945, empezó a tomar clases formales de piano y a componer música en Braille. También aprendió a tocar el clarinete, el saxo, la trompeta y el órgano. En la radio, escuchaba bandas de swing, cantantes de música country y cuartetos de gospel. "Mis oídos eran esponjas, absorbían todo", le dijo a David Ritz, que colaboró en su autobiografía de 1978, Hermano Ray.
A los 15 años, después de la muerte de su madre, abandonó la escuela y empezó a ganarse la vida como músico, tocando donde podía y haciéndose llamar Ray Charles, para distinguirse del boxeador Sugar Ray Robinson. Se moldeó en base a dos pianistas y cantantes urbanos, Charles Brown y Nat King Cole. Después de tres años, se mudó a Seattle. Allí, formó el McSon Trio y comenzó su adicción a la heroína, que duró 17 años.
Charles hizo su primer single, Confession Blues, en 1949. Su segundo single, Baby Let Me Hold Your Hand, fue grabado en Los Angeles en 1950 con músicos que habían tocado con Nat Cole. Luego, Charles se mudó a Los Angeles.
A comienzos de los 60, Charles prácticamente había dejado de escribir sus propios temas para seguir sus impulsos eclécticos como intérprete. En 1965 fue arrestado por posesión de heroína. Pasó un tiempo en una clínica de California para superar su adicción y dejó de tocar por un año, la única interrupción en su larga carrera. Cuando salió, retomó el ritmo de antes: giras de hasta 10 meses con la banda y uno o dos álbumes por año.
En 1986 fue uno de los primeros músicos que ingresaron al Hall of Fame del Rock and Roll. Recibió un premio Grammy por su trayectoria en 1987 y en 1989 apareció en el álbum de Quincy Jones Back on the Block, que ganó otro Grammy por un dúo vocal con Chaka Khan en I'll Be Good to You. En 1990 apareció en comerciales por televisión.
La vida privada de Charles fue complicada; se casó dos veces y tuvo nueve hijos con siete mujeres. Pero se había convertido en un ícono pop de Estados Unidos. Y seguía movilizando audiencias a sus conciertos. Tomaba un grupo de canciones familiares e imprimía en ellas ternura, humor y resignación.
Con su profundo conocimiento de los estilos musicales y de las cuestiones del corazón, Charles compuso, arregló e improvisó su camino hacia una cultura norteamericana que abrazó el soul y no reconoció fronteras.
TRADUCCION: Claudia Martínez Jon Pareles. The New York Times. Especial para Clarín













